jueves, 7 de marzo de 2013

La crónica periodística


La noticia no el único formato periodístico para relatar un hecho. Mientras la noticia se ocupa de anunciar sucesos que no dan lugar a una narración, por lo general hechos ocurridos o que van a ocurrir (actividades culturales, conferencias, comunicados oficiales, etc.), la crónica es el género más específico a la hora de relatar acontecimientos con desarrollo. Según la profesora Ana Atorresi "la crónica es, fundamentalmente, un relato porque narra un acontecimiento dando la ilusión de un desarrollo cronológico".
La palabra "crónica" tiene su raíz etimológica en cronos, que en griego significaba "tiempo". A diferencia de la noticia, que lo primero que cuenta es el final porque encabeza con resultados ("Murió un ciclista en la Ruta 9 atropellado por una camioneta"), la crónica puede darse el lujo de empezar por el principio y seguir un orden temporal, cronológico.

CRÓNICA Y RELATO

SE DICE QUE LA CRÓNICA es el más literario de los géneros periodísticos porque, por un lado, permite desarrollar procedimientos de representación típicos del discurso narrativa, con descripciones y escenificaciones que incluyen hasta al dialogo. Grandes escritores como Gabriel García Márquez empezaron su carrera siendo periodistas y utilizando este género como su principal forma de expresión (tal es el caso de Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez).
Piensen que los primeros cronistas fueren los viajeros de Indias, verdaderos narradores de historias.
El periodismo, más adelante, se apropió del género y lo fue transformando. En la crónica, entonces la escritura respeta el tiempo del relato, sigue una construcción más literaria con una "entrada", un desarrollo secuencia por secuencia y un desenlace.
Sin embargo, existen variantes en el armado de la crónica: al que sigue al pie de la letra el orden cronológico se lo denomina pirámide normal porque configura un esquema en el que el relato crece hacia el desenlace. Otra variante permite resumir la información principal en unas líneas y a continuación relatar secuencialmente los hechos. Esta es una de las formas más usadas en el periodismo actual, y combina la pirámide invertida típica de la noticia con la pirámide normal propia de la narración.
Algunos autores perciben que la crónica era el género periodístico privilegiado por los medios hasta que el formato de la pirámide invertida (noticia) invadió las redacciones de los Estados Unidos por considerárselo más ágil. Con la correspondiente demora, el periodismo latinoamericano también adaptó la forma de la noticia como el género periodístico por excelencia, aunque la crónica se usa cuando el esquema de la pirámide invertida se hace, por algún motivo, insuficiente.

La crónica debe contener elementos informativos (lo noticioso, la información) y puede incluir análisis. En general se entiende que no es el espacio para las opiniones personales o hipótesis sin fundamentación (como todo el periodismo, en realidad).
En una crónica lo subjetivo y lo objetivo se complementan. Los juicios, opiniones, valoraciones deben estar en segundo lugar en relación a la narración de los hechos y de los datos. Es predominantemente informativo, aunque amplía y selecciona la información y comenta el hecho narrado.

¿Definimos a la crónica?

El Manual de Estilo del diario Clarín sostiene que la crónica es "un texto que reconstruye un acontecimiento de la actualidad, sin ser una mera descripción de hechos”. O podemos decir que "La crónica es, en esencia, una información interpretativa y valorativa de los hechos noticiosos, actuales o actualizados, donde se narra algo al propio tiempo que se juzga lo narrado" (Martín Vivaldi, 1987, p. 123).
Como decíamos, las crónicas se arman con una combinación de elementos: narración, descripción, comentario y diálogo. Pueden o no estar todos presentes, aunque los dos últimos son menos frecuentes.

Los segmentos narrativos se dedican a los acontecimientos considerados como puros procesos, y por eso, ponen el acento en el aspecto temporal del relato. Por consiguiente se caracterizan por el predominio de tiempos pretéritos ("Ganó River", "El chico caminaba por la avenida principal cuando la policía lo reconoció) y del presente histórico ("Detienen al agresor de la modelo", "Interrogan al hincha baleado el domingo", etc.) "Los seguidores ingresan conmovidos al recinto, muchos entre lágrimas, y se acercan al féretro, cubierto por la bandera tricolor de Venezuela y abierto y resguardado por un vidrio en la otra mitad, para observar por última vez a su líder" (Clarín, 7 de marzo de 2013) "Los vecinos se cruzaban sorprendidos con mini manifestaciones juveniles dispersas en varios puntos de la ciudad. Algunos jóvenes se disfrazaron, casi todos llevaban banderas que los identificaban y la mayoría desplegaba una batería de fuegos artificiales." (Clarín, 4 de marzo de 2013)

La descripción, por el contrario, se detiene sobre objetos y seres sin intervención de temporalidad, y considera los procesos como espectáculos. Estos procesos—espectáculos son comunes en la crónica: tienden a revelar y al mismo tiempo a justificar el porqué de los acontecimientos y la psicología de los personajes implicados en ellos. Pero además, contribuyen a la idea de la presencia física del periodista.
"Varias de las personas que ingresaron a despedirse, contaron que Chávez vestía el uniforme militar y la boina roja de sus días como paracaidista del Ejército y que llevaba la banda presidencial, según informa la agencia AP" (La Nación, 6 de marzo de 2013.)
"La puerta principal tiene daños por el disparo, igual que una segunda puerta. El proyectil quedó cerca de un escritorio". (Infobae 6 de marzo de 2013)

Los segmentos comentativos suelen introducirse a través de conectores: "por otra parte", "además". "sin embargo", que permiten que el paso de la narración al comentario se realice en forma coherente. Crea la ilusión de que el cronista redacta la crónica desde el lugar de los hechos y de que desde hace tiempo está participando de los mismos. Generalmente  aparece como comentario o síntesis de sucesos que llevan varios días sin resolución: “en estos días”. “generalmente”, “en forma unánime” son marcas de comentario. La adjetivación, además, es fuertemente subjetiva.
Las escenas dialogadas, finalmente, menos frecuentes en las crónicas, son las que refieren palabras de los otros. Pueden construirse con discurso directo (encomillado o  pregunta-respuesta), indirecto o narrativizado.
  •  Menem dijo: Ramal que para, ramal que cierra” (DD)
  •  Menem dijo que cerraría los ramales que hagan paro (DI)
  • Menem cerraría los ramales que hagan paro

Tipos de crónica

La crónica informativa

Trata de acontecimientos con una dosis de interés humano. Puede ir desde los chismes de pasillo de gobierno hasta los detalles de un espectáculo o inauguración. Las crónicas policiales son las más ampliamente conocidas y más difundidas.

La crónica de corresponsal

Es la información desarrollada por los corresponsales de los medios, es decir los que no trabajan en la sede del diario o canal de TV. Generalmente son mejores a las crónicas de las agencias de noticias ya que están contadas desde quien conoce a los lectores particulares del medio periodístico y la agrega la vitalidad y brindan “otra mirada” que puede alejarse de la mirada de una empresa con otra cultura, ideología, mirada sobre el mundo

La crónica opinativa

La característica principal es que se utiliza la argumentación para desarrollar el tema. Se la llama comentario pero este pequeño género será tratado más adelante. Está en el borde de los géneros y a veces resulta imposible diferenciarlas.
Se desarrollar fundamentalmente en las revistas sobre todo en las temáticas. Por ejemplo, es casi imposible hacer una crónica de un partido de fútbol o básquet (cualquier deporte) sin incluir análisis o interpretación de lo que ha sucedido

¿Cómo se escribe una crónica?

Según Clarín, la regla principal en la construcción de una crónica es el ordenamiento de la información según su relevancia. Esto significa que debe tener una estructura interna que "no respete necesariamente el orden cronológico de los hechos ni su secuencia lógica". Para La Nación, la crónica debe construirse "a partir de unas líneas muy atrayentes y fuertes que contengan la esencia de lo que pasó, de lo que se quiere transmitir".

Elementos de la crónica

La cabeza: "contiene lo principal de la información, pero no es un resumen del texto. Debe ser directa, concisa y contundente, y desarrollar un concepto. A lo sumo, dos". Esto requiere un proceso de "evaluación y enfoque" de la información en virtud de "las necesidades informativas del lector". Un buen comienzo que debe ser atractivo para llamar la atención del lector. No conviene abrumar con datos y cifras desde la primera línea y se recomienda una extensión de diez a doce líneas.
No debe ser una continuación del título, sino que la síntesis de la información debe estar aunque repita lo consignado en la bajada o la volanta. Recordemos que los títulos tienen otra función, de la del texto.
El cuerpo: "desarrolla la información presentada en la cabeza y puede responder a las seis preguntas (qué, quién, dónde, cuándo, cómo y por qué) según la importancia que cada una de ellas tenga en cada caso.
La redacción de las noticias sigue un orden decreciente de interés, en la forma de la “pirámide invertida, es decir de lo más importante o general (la base de la pirámide) a lo menos importante o detalles menores (vértice de la pirámide. Aporta demás los antecedentes y los datos necesarios para contextualizar una información. El cuerpo debe articularse como una unidad, con principio, desarrollo y fin, y mantener la atención del lector hasta el final".
El remate: Debe agregar un elemento informativo atractivo que se articule con la cabeza. Es el punto donde el lector debe tener la sensación de que la noticia está completa. Tiene una función más psicológica ya que no debe agregar información de relevancia que su hubiera dado antes.


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